Museo Nacional de la Máscara

Presentación

La máscara emerge de un universo cultural, involucra materia, color, sonidos; vibra con la emoción del artesano. De ella emana el espíritu de la ceremonia, en ella converge el juego de identidades que participa en cada celebración. Inmersa en una vertiginosa danza, la máscara transfiere a su portador, la presencia del ser que representa; la máscara gira entre la vida y la muerte, entre lo tangible y lo intangible; la complejidad de la contradicción exalta los sentidos.

La máscara es un elemento que proporciona poder y anonimato entre muchos otros atributos. Oculta lo que se percibe a simple vista, espíritu y cuerpo se fusionan en un trozo de rostro ficticio que resulta fantástico y atrayente a quien lo observa.

Este museo está dedicado a la máscara en su más extensa variedad, se exhibe también indumentaria y ornamentos que participan en danzas y ceremonias, con el propósito de contextualizar la festividad mexicana a través de las exposiciones permanentes y temporales en las salas de exhibición y con las exposiciones itinerantes.

Gran parte del acervo de máscaras mexicanas que dio origen al Museo Nacional de la Máscara, instituido en 1982, fue donada por el ingeniero Víctor Moya Rubio, coleccionista apasionado de la máscara, de sus tradiciones y simbolismo. Cabe destacar que dicha colección fue presentada en 1977 en el Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México, posteriormente, se exhibió en museos de Alemania, Francia, Portugal, Yugoslavia, Polonia, Japón y en el Museo Británico de Londres. La colección fue exhibida también en Estados Unidos, destacando su participación en California y Washington. El acervo se ha incrementado gracias a donaciones de artesanos, coleccionistas particulares e instituciones. En 2014, una pequeña selección de máscaras y reproducciones fue presentada en Trieste, Italia.

Las máscaras que conforman el acervo proceden principalmente de los centros mascareros y ceremoniales más importantes de México, tal es el caso de Sonora, Sinaloa, Michoacán, Guanajuato, Puebla, Oaxaca, Guerrero y San Luis Potosí. La colección original incluye piezas representativas de India, Indonesia y Bulgaria. Entre las piezas más importantes que se exhiben se encuentra “El Tlahualil” de Michoacán y la máscara del “Centurión”, procedente del estado de Guerrero.

Misión

La misión del Museo Nacional de la Máscara es el estudio promoción y difusión de la máscara mexicana como un significativo producto cultural. Exalta sus particularidades y las innumerables tradiciones que representa, a través del acopio, conservación e investigación; proporcionando al visitante un acercamiento a la máscara y a los tópicos que confluyen en torno a su expresión y a su significado.

Visión

El Museo Nacional de la Máscara busca ofrecer un servicio cultural a través de la participación interdisciplinaria, vinculando la máscara y su simbolismo con las diversas manifestaciones artísticas y artesanales, promoviendo el intercambio cultural con los municipios del estado y otras entidades federativas, así como con otros países.

Promueve la importancia del recinto como sede de diversos eventos culturales que tengan como fin el crecimiento y desarrollo de San Luis Potosí. Proyecta ser una institución dinámica con la posibilidad de ofrecer una amplia gama de servicios de alta calidad.

Historia

El Museo Nacional de la Máscara se encuentra en la capital de San Luis Potosí, está situado en una sección de lo que en el siglo XVIII fuera el convento de frailes carmelitas cuya delimitación abarcó la Alameda y la actual Plaza del Carmen.

En 1892, el hacendado catalán Ramón Martí adquirió el espacio que destinaría a la construcción de su casa-habitación, cinco edificaciones fueron demolidas para dar pie a la magnífica obra que data de la última década del siglo XIX, debido a la sobriedad del edificio se le conoció como Palacio Martí. El estilo ecléctico resalta entre las construcciones que se encuentran en la Plaza del Carmen, siendo uno de los ejemplos representativos de la arquitectura porfiriana y las artes decorativas de los aires cosmopolitas que cruzaron por San Luis Potosí.

La construcción terminó en 1897 a cargo del ingeniero Enrique Campos, basada en un proyecto europeo, la realización estuvo en manos de artífices mexicanos. La decoración interior, la pintura de plafones y murales es obra de los artistas italianos Claudio Molina y Giuseppe Compiani; la carpintería y ebanistería corresponde al alemán Jorge Unna, pionero del diseño industrial en México.

En 1903 el inmueble es adquirido por el Gobierno Federal, instalando las oficinas de Telégrafos de México, a partir de 1913 el edificio fue compartido con la Jefatura de Hacienda, desde entonces se le conoció como Palacio Federal.

Hacia 1981 surgió el interés por parte del ingeniero Víctor Moya de donar a San Luis Potosí su colección de máscaras y la iniciativa por crear un espacio destinado a la exhibición, estudio y difusión de la máscara mexicana. Destinándose el conocido Palacio Martí para situar e inaugurar el Museo Nacional de la Máscara en marzo de 1982.

El inmueble ha sido restaurado en dos ocasiones, la primera en 1981, en 2004, el museo cerró sus puertas para llevar a cabo una segunda restauración y la oficina de Telégrafos fue trasladada, lo que permitió que el museo ocupara la totalidad del edificio y abriera nuevamente sus puertas a finales del año 2009.